El aguacate es uno de los principales motores económicos de Michoacán. El estado concentra alrededor del 75 por ciento de la producción nacional del fruto y dispone de más de 176 mil hectáreas dedicadas a este cultivo.
La actividad genera miles de empleos directos e indirectos, desde el trabajo en las huertas hasta el empaque y el transporte. En amplias zonas de la entidad, la economía familiar depende, en buena medida, de la producción y comercialización del llamado oro verde.
Buena parte de la cosecha se destina a la exportación, principalmente a Estados Unidos. Ese mercado ha colocado a Michoacán como un referente mundial en la producción de aguacate y ha impulsado a toda una cadena de proveedores y servicios.
El auge, sin embargo, ha traído consigo desafíos. La presión sobre los bosques por la expansión de las huertas, el uso del agua y los problemas de seguridad en algunas regiones son retos que el sector debe atender para sostener su crecimiento.
Las autoridades y los productores han insistido en la necesidad de cuidar la sostenibilidad de la actividad. De ello depende, señalan, que el aguacate siga siendo una fuente de empleo e ingresos para las próximas generaciones.
Para la región del Lago de Pátzcuaro, cercana a Quiroga, la agricultura y la agroindustria conviven con el turismo y la artesanía. La diversidad productiva de Michoacán, apuntan los especialistas, es una de sus principales fortalezas económicas.






