Santa Fe de la Laguna, comunidad indígena purépecha que pertenece al municipio de Quiroga, es una de las pioneras en Michoacán del ejercicio del presupuesto directo y del autogobierno, un modelo mediante el cual administra por sí misma los recursos públicos que le corresponden. La figura se sustenta en el derecho a la libre determinación reconocido a los pueblos indígenas.
Bajo este esquema, la comunidad recibe de manera directa la parte proporcional del presupuesto municipal que le corresponde según su población, sin que esos recursos sean administrados por el ayuntamiento. Las decisiones sobre su ejercicio se toman a través de las autoridades tradicionales y de la asamblea comunitaria, conforme a sus usos y costumbres.
El modelo se ha denominado en Michoacán como el cuarto nivel de gobierno, en referencia al reconocimiento de las comunidades como un ámbito de decisión propio, distinto de los órdenes federal, estatal y municipal. De acuerdo con el gobierno estatal, decenas de comunidades de la entidad ejercen ya alguna modalidad de autogobierno.
Santa Fe de la Laguna alcanzó este estatus tras un proceso legal que se prolongó durante años y que incluyó resoluciones de los tribunales electorales. Ese litigio sentó un precedente que fue retomado por otras comunidades de la región lacustre y de la meseta purépecha para reclamar el mismo derecho.
Para el municipio de Quiroga, la existencia en su territorio de una de las comunidades emblemáticas de este modelo plantea una relación institucional particular. La comunidad ejerce sus recursos de manera autónoma, aunque continúa formando parte del municipio, lo que exige acuerdos de coordinación entre las autoridades tradicionales y el ayuntamiento.
El Congreso de Michoacán ha reconocido que el ejercicio del presupuesto directo requiere un marco legal más preciso que otorgue certeza tanto a las comunidades como a los municipios en materia de fiscalización y comprobación del gasto. La falta de esa reglamentación ha obligado a varias comunidades a avanzar mediante resoluciones judiciales.
Entre los resultados que se atribuyen a este modelo figuran obras determinadas en asamblea, servicios acordes con las necesidades planteadas por la propia población y mecanismos de rendición de cuentas ante los vecinos. Sus promotores sostienen que el esquema acerca las decisiones a quienes las viven de manera directa.
El modelo también ha sido objeto de análisis en torno a los retos que implica. El manejo de recursos públicos conforme a los usos y costumbres demanda capacidades administrativas y plantea debates sobre transparencia y sobre la relación de las comunidades con las estructuras partidistas, de acuerdo con estudios sobre el tema.
Santa Fe de la Laguna ha sido documentada por investigadores y por instancias oficiales como un caso representativo del ejercicio del autogobierno indígena en el país. Su experiencia es citada con frecuencia en el análisis de las políticas de autonomía comunitaria en Michoacán.
La coexistencia de dos formas de administración en un mismo municipio, la comunitaria y la del ayuntamiento, constituye uno de los rasgos distintivos del caso de Quiroga. La coordinación entre ambas instancias, señalan especialistas, resulta determinante para el funcionamiento del modelo y para el desarrollo de la región.
El presupuesto directo ha sido acompañado, en el caso de varias comunidades purépechas, por la conformación de sus propios órganos de administración y de seguridad, integrados conforme a sus estructuras tradicionales. Esa organización comunitaria ha sido reconocida en resoluciones judiciales y forma parte del ejercicio de la autonomía.
El gobierno estatal ha presentado protocolos para regular el ejercicio del presupuesto directo y el autogobierno, con el propósito de ordenar un proceso que se ha extendido en la entidad. La consolidación de ese marco será determinante para comunidades como Santa Fe de la Laguna, que continúan ampliando el alcance de su autonomía.






