Los artesanos de madera de Quiroga, oficio que ha dado identidad al municipio durante generaciones, enfrentan el reto del relevo generacional ante la disminución de jóvenes interesados en aprender el trabajo artesanal. La actividad, transmitida de padres a hijos, es una de las principales fuentes de empleo e identidad de la localidad.
El aprendizaje del oficio se realiza tradicionalmente en el ámbito familiar. Los menores se incorporan de manera gradual a las tareas del taller, desde el lijado y el barnizado hasta el manejo de las herramientas de tallado, en un proceso que puede prolongarse durante años hasta dominar la técnica.
De acuerdo con artesanos de la localidad, un número creciente de jóvenes opta por emigrar o por emplearse en otras actividades ante la percepción de que el oficio ofrece ingresos limitados e inciertos. Esa tendencia ha reducido el número de personas dispuestas a continuar con la tradición.
El precio del trabajo artesanal es uno de los factores señalados por el sector. Las piezas talladas a mano compiten en los mismos establecimientos con productos industriales de menor costo, lo que presiona a la baja el valor de la artesanía y reduce su rentabilidad para los productores.
El incremento en el costo de la madera y la mayor regulación forestal han complicado el abasto de materia prima de calidad, de acuerdo con los propios talleres. Esa situación se suma a las dificultades para sostener la actividad y para hacerla atractiva a las nuevas generaciones.
Pese a ese panorama, algunos artesanos jóvenes han encontrado en el oficio una alternativa vinculada a las herramientas digitales. La difusión del trabajo en redes sociales y la venta por internet les han permitido ampliar su mercado y obtener mejores precios que en la venta directa, según refieren.
El conocimiento asociado al oficio, que incluye la selección y el tratamiento de la madera y las técnicas de tallado, se transmite de manera oral y práctica. Especialistas en patrimonio han advertido que la pérdida de ese saber, en ausencia de relevo, representa la desaparición de un conocimiento que no está documentado.
La temporada de Día de Muertos y de fin de año concentra buena parte de las ventas del sector y ofrece un respiro económico a los talleres. Los artesanos coinciden en que ese periodo, sin embargo, no compensa las dificultades del resto del año ni garantiza la continuidad de la actividad.
El apoyo institucional al sector, a través de ferias, concursos y casas de artesanías, ha sido calificado por los productores como intermitente. Entre sus demandas figuran el acceso a materia prima a precio justo, canales de comercialización directos y una promoción que ponga en valor el trabajo hecho a mano.
La artesanía de madera ha sido reconocida por instancias estatales como parte del patrimonio cultural de Quiroga y de la Ruta Don Vasco. Su preservación, de acuerdo con promotores del sector, está ligada a la posibilidad de que el oficio ofrezca condiciones de vida dignas a quienes lo ejercen.
La continuidad del oficio depende, en buena medida, de que la actividad resulte económicamente viable para las nuevas generaciones. Ese es, de acuerdo con los propios artesanos, el factor determinante para que el trabajo de la madera se mantenga como una de las actividades características del municipio.
Los talleres de Quiroga continúan su producción rumbo a la temporada alta, en la que se concentra la mayor parte de su actividad anual. El futuro del oficio, coinciden los productores, dependerá de que exista un relevo dispuesto a dar continuidad a una tradición de varias generaciones.
El Ayuntamiento de Quiroga y las instancias culturales del estado han sido llamados por el sector a implementar programas de capacitación dirigidos a los jóvenes, con el fin de asegurar la transmisión del oficio. La incorporación de nuevos talladores es considerada indispensable para la permanencia de la actividad en el largo plazo.






