México cerrará un ciclo histórico en la exportación de aguacate, con Michoacán al frente de la producción nacional. De acuerdo con la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) y con cifras del sector, los envíos a Estados Unidos crecieron alrededor de 35 por ciento y superaron el medio millón de toneladas, una marca que confirma al estado como el principal proveedor mundial del fruto.
La mayor parte de esa producción se concentra en la franja aguacatera del centro y occidente de la entidad, en municipios como Uruapan, Tancítaro, Tacámbaro y Ario. Quiroga no figura entre los grandes productores del cultivo, aunque la actividad genera efectos económicos que alcanzan a la región del lago de Pátzcuaro por vías indirectas.
La primera de esas vías es el empleo. Cada temporada, familias de la zona lacustre se trasladan a los municipios aguacateros para trabajar en el corte, el empaque y el transporte del fruto. Se trata de ocupaciones estacionales cuyos ingresos regresan a Quiroga y se destinan al consumo local, al comercio y a la construcción de vivienda.
El segundo efecto se observa en el consumo interno. Los periodos de mayor actividad agrícola en la región suelen coincidir con un incremento en la afluencia a los negocios de Quiroga, en particular a las cocinas de carnitas y a los puestos de artesanías. El comensal que acude al municipio proviene, en muchos casos, de la economía agrícola de los alrededores.
El éxito del cultivo también ha traído consigo problemáticas documentadas por autoridades y organizaciones ambientales. Entre ellas figuran la presión sobre los recursos hídricos, el cambio de uso de suelo forestal a huertas y el interés del crimen organizado por una actividad de alto valor económico. Este último factor explica que el aguacate y la seguridad aparezcan cada vez con mayor frecuencia en la misma agenda pública.
Especialistas en desarrollo económico han apuntado que la expansión del aguacate michoacano se explica, en buena medida, por su organización productiva: certificaciones internacionales, control de calidad y una marca reconocida en el extranjero. Ese modelo contrasta con el de otras actividades tradicionales de la entidad, como la producción artesanal, que carecen de esquemas similares de comercialización.
En Quiroga, la artesanía de madera, la gastronomía y la producción local han sido señaladas por promotores del desarrollo como sectores con potencial para consolidar una marca propia, a semejanza de lo ocurrido con el aguacate. La falta de organización y de canales de comercialización directos ha sido identificada como uno de los principales obstáculos para ese objetivo.
El precio del aguacate en el mercado estadounidense, de acuerdo con analistas del sector, ha registrado presión a la baja por el aumento de la oferta, un factor que incide en los márgenes de los productores. Aun así, el volumen exportado mantiene al cultivo como uno de los principales generadores de divisas agrícolas del país.
Para la región del lago, el año récord del aguacate confirma la capacidad de Michoacán para competir en los mercados internacionales, al tiempo que evidencia la concentración de la riqueza en las zonas mejor organizadas. La distribución de esos beneficios hacia municipios como Quiroga continúa dependiendo, principalmente, del empleo estacional y del consumo asociado.
El cierre del ciclo se produce en la antesala de la temporada de Día de Muertos, uno de los periodos de mayor actividad comercial en la ribera. La coincidencia de ambos factores, según comerciantes de la zona, suele reflejarse en un repunte de las ventas en los negocios locales durante las próximas semanas.
De acuerdo con datos del sector, alrededor de nueve de cada diez aguacates que México exporta a Estados Unidos provienen de Michoacán, lo que dimensiona el peso de la entidad en esta actividad. Esa concentración refuerza la posición del estado en las negociaciones comerciales y en la definición de los estándares del cultivo a nivel nacional.






