Michoacán suma 52 comunidades indígenas que operan bajo el modelo de autogobierno, un esquema que les permite ejercer presupuesto directo y tomar decisiones sobre seguridad, salud, educación, cultura y obra pública en su territorio.
El gobierno estatal ha llamado a este esquema el cuarto nivel de gobierno, ya que las comunidades administran los recursos sin la intermediación de los ayuntamientos. Los fondos se entregan de forma directa y se aplican conforme a las decisiones de las asambleas.
El avance es resultado de una reforma que elevó a rango constitucional un conjunto de derechos de los pueblos originarios, entre ellos la autonomía y la libre determinación. Con ese marco legal, las comunidades formalizaron su tránsito al autogobierno.
Varias de ellas se ubican en la región del Lago de Pátzcuaro y en la meseta purépecha, zonas cercanas a Quiroga con una fuerte presencia indígena. Ahí, el modelo ha cambiado la forma en que se organizan y toman las decisiones.
Para las autoridades estatales, el reconocimiento del autogobierno responde a una demanda histórica de los pueblos indígenas. El reto, admitieron, es acompañar el proceso con capacitación y con reglas claras para el manejo de los recursos.
Las comunidades que han adoptado el modelo destacan que ahora deciden en qué invertir y cómo atender sus prioridades. El presupuesto directo, señalan, les ha permitido ejecutar obras y servicios que antes dependían de la gestión municipal.






