Los talleres de artesanía de madera de Quiroga inician su periodo de mayor actividad rumbo a la temporada de Día de Muertos y de fin de año, cuando se concentra buena parte de sus ventas anuales. En estas semanas, los productores locales elaboran máscaras, figuras, muebles y utensilios que comercializan en el mercado de artesanías y a lo largo de la carretera que cruza el municipio.
La talla en madera es, junto con la gastronomía de las carnitas, una de las principales actividades económicas de Quiroga y uno de sus rasgos de identidad. El municipio forma parte de la Ruta Don Vasco, el circuito turístico que agrupa a los pueblos artesanos de la meseta purépecha y la ribera del lago de Pátzcuaro, cada uno especializado en un oficio.
De acuerdo con artesanos de la localidad, la afluencia de visitantes durante las celebraciones de noviembre y la llegada de compradores que abastecen comercios de otras ciudades convierten a esta temporada en la de mayores ingresos del año. Buena parte de las familias dedicadas al oficio concentra en esos días las ventas que les permiten sostener la actividad durante el resto del ciclo.
El sector enfrenta, sin embargo, la competencia de productos industriales y de importación, más económicos y de fabricación uniforme, que se ofrecen en los mismos establecimientos. Los propios artesanos han señalado que el comprador de paso no siempre distingue entre una pieza tallada a mano y una réplica de molde, lo que presiona a la baja el precio del trabajo artesanal.
A esa competencia se suma el incremento en el costo de la materia prima. La madera se ha encarecido y la regulación forestal es más estricta, factores que dificultan el abasto de insumos de calidad. Los productores señalan que ese entorno los coloca en una situación compleja, entre la imposibilidad de elevar los precios y la necesidad de mantener la calidad que distingue a su producto.
La comercialización constituye otro de los retos del sector. La mayoría de los talleres depende del comprador que transita por la carretera o del intermediario que adquiere la mercancía al mayoreo. Solo una parte de los productores ha incursionado en la venta por internet y redes sociales, canales que, de acuerdo con quienes los utilizan, permiten alcanzar mejores precios.
Algunos artesanos jóvenes de Quiroga han comenzado a difundir su trabajo en plataformas digitales, donde muestran el proceso de elaboración de cada pieza. Esa estrategia, según refieren, ha ampliado su base de clientes y les ha permitido colocar sus productos fuera de la región, con un valor superior al que obtienen en el mostrador.
El visitante de la temporada de Día de Muertos, coinciden locatarios del mercado, presenta un perfil distinto al del turista de fin de semana: dedica más tiempo a recorrer los establecimientos, consulta el origen de las piezas y muestra disposición a pagar por artesanía elaborada a mano. Ese comportamiento representa una oportunidad que, reconocen, el sector aprovecha de manera desigual.
Promotores del turismo local han planteado la necesidad de una mayor señalización que dirija a los visitantes hacia los talleres, así como de eventos que integren la gastronomía y la artesanía en un mismo circuito. La organización del sector y la capacitación en comercialización figuran entre las tareas pendientes señaladas por los propios productores.
Con la temporada alta en puerta, los talleres de Quiroga concentran su producción y ajustan sus inventarios ante la expectativa de la afluencia de noviembre. El comportamiento de las ventas en las próximas semanas será, de acuerdo con el sector, determinante para el balance económico del año en una de las actividades más representativas del municipio.






